INCONTINENCIA URINARIA

octubre 5, 2009

Es un síndrome observado con frecuencia. El paciente es incapaz de controlar la excreción de orina, por lo que ésta gotea o se convierte en rebosamiento involuntario. En la clíni­ca se divide en tres tipos: 1) Incontinencia urinaria verdadera: se produce por la lesión causada en el esfínter de las vías
urinarias o por la anomalía de este anillo muscular resultante del des­orden funcional nervioso; 2) falsa: se debe a la hiper-inflación de la vejiga (retención de orina) provocada por la obstrucción de las vías urinarias o por la incapacidad de la vejiga a conse­cuencia de la lesión de la médula espi­nal y se manifiesta por el rebosamiento de orina a causa de la presión; y 3) incontinencia de stress: debido a la distensión del esfín­ter de la uretra, la orina rebosa un tanto de la vejiga por el súbito au­mento de la presión ventral cuando el sujeto aumenta la presión intraabdo-minal.

TRATAMIENTO

1) Método: Se aplica acupuntura con agujas filifor­mes.
Prescripción:
Puntos principales: Zhongji (Ren. 3), guanyuan y sanyin-jiao.
Puntos secunda­rios: Qihai, henggu (R. 11), zusanli, yinlingquan (B. 9), shenshu, chang-
qiang (Du. 1), taixi, zhongfeng (H. 4), shangqiu (B. 5), zhibian (V. 54), etc.
Explicación: Predominantemente se adopta el método tonificante de estímulo mediano. Se inserta el zhongji y guanyuan, procurando que la sensación de pinchadura se transmita al orificio uretral. Cuando se manipula la aguja, se la rota leve­mente, se la levanta con suavidad y se la interna despacio. Es 1 sesión por día o en días alternativos, 1 curso de tratamiento se forma de 10 sesiones y se intercalan 5-7 días de curso a curso. Y también puede añadirse la moxibustión. Experiencias clínicas: Se atendieron a 500 casos de enure-sis como complicación de raquisquisis congénita y se obtuvo buenos efectos clínicos. Entre ellos había 326 hombres y 174 mujeres. 331 de ellos tenían menos de 15 años de edad; 93, de 15-20 años; 70, de 2 1-40 años; y 6, más de 40 años. Tipos de raquisquisis: dominante, 358 casos (71,6%); y recesivo, 142 casos (28,4%). Antes de acudir al hospital, 302 (60,4%) de los 500 pacientes habían sido intervenidos quirúrgicamente y, entre ellos, 296 (59,2%) tenían espina bífida dominante, y 6 (1,2%) de espina bífida recesiva. Antes del presente trata­miento, 445 de los pacientes no sentían urgencia urinaria; a 472 les escapaban gotas de orina continuamente; y 478 orina­ban involuntariamente cuando estaban dormidos. Todos los enfermos del grupo sufrían disuria en mayor o menor grado, mientras los más graves tenían que oprimirse la vejiga con las manos para su emisión. 433 de ellos tenían incontinencia fecal. Al tiempo que la mayoría de estos 433 pacientes eva­cuaban inconscientemente excrementos secos en forma de glóbulos. 470 de ellos presentaban sensación de silla de mon­tar. 284 de los pacientes tenían los miembros inferiores de­formados en distinto grado y algunos pocos tenían deforma­dos los órganos internos. Según estadísticas hechas en 211 pacientes, todos ellos estaban con infección crónica de vías urinarias.
Para el tratamiento de este grupo de enfermos se aplicaron principalmente acupuntura y moxibustión, tomando en la ma­yoría de los casos los puntos del meridiano Ren, el meridiano Du, el meridiano del riñón y los puntos shu de la espalda del meridiano de la vejiga. Para los pacientes que no tenían de­seos de orinar o los que sentían urgencia e incontinencia por rebosamiento, se aplicó la moxibustión moderada en el zhong-ji, henggu y sanyinjiao; para los que sufrían la disuria (los que lograban orinar con ayuda de una presión exterior sobre el área vesical), se aplicó electropuntura en el changqiang, hui-yin, zhibian y sanyinjiao; para los pacientes con enuresis noc­turna, electropuntura en los puntos paravertebrales huatuo (L13, ambos lados); y para los pacientes sin deseos de orinar y con incontinencia urinaria, electropuntura en el changqiang, huiyin, etc. Todos los puntos mencionados podían ser usados en forma alternativa o continua de acuerdo a los cambios de síntomas y las reacciones de los pacientes, aparecidos en el curso de tratamiento. Era 1 sesión por día, se retenían las agujas por 30′, 10 sesiones formaban 1 curso de tratamiento y, por lo general, la terapia duraba por 5-6 cursos. Además, se podían aplicar la inyección en los puntos acupunturales, auri-culopuntura y otras terapias. Todos los pacientes de este grupo fueron hospitalizados.
Resultados del tratamiento de los 500 pacientes: Efecto exito­so (es decir, control a corto plazo, que significa notorios de­seos de orinar, más de 1 hora por el día para el autocontrol de la orina, ausencia de enuresis nocturna y control del esfínter anal), 105 casos, un 21%; mejoramiento (deseos de orinar, más de 30′ por el día para el autocontrol de la orina, enuresis nocturna de vez en cuando y evacuación fecal al orinar), 332 casos, un 66,4%; y efecto nulo, 63 casos, un 12,6%. Eficacia total: 87,4%. después del tratamiento acupuntural y moxibus-tural, no solamente los síntomas clínicos más importantes experimentaron mejoramiento, sino que también la orina res­tante en la vejiga se redujo en cantidad y la excreción se hizo más rápida y aumentó cuantitativamente cada vez más. Todo esto sugiere que la acupuntura permite a la vejiga mejorar su capacidad de evacuar y vaciar la orina. Posteriormente, se ofrecieron consultas de seguimiento durante 1-9 años a los 234 pacientes que habían dejado el hospital tras haber recibi­do un efecto notable con el tratamiento. Se encontró que el efecto terapéutico se había consolidado en 91 de ellos, un 38,9%; disminuido en 70, un 29,9%; y desaparecido en 67, un 28,6%. En esas visitas médicas se descubrió que 6 pacientes (un 2,6%) habían muerto a causa de la uremia provocada por la seria infección de la uretra. El autor infiere que al aplicarse acupuntura, conviene introducir adicionalmente intervenciones quirúrgicas para los síntomas apropiados, que es indispensa­ble tratar también con medicamentos la complicación de infec­ción urinaria y que el paciente debe practicar ejercicios para mejorar el funcionamiento de la uretra, todo lo cual sirve en cierta medida para consolidar y elevar el efecto terapéutico de la acupuntura.
Ejemplo de caso registrado: Paciente Zheng, femenino, 20 arios de edad. Se presentó al médico el 26 de junio de 1963. Tenía incontinencia urinaria desde hace 5 meses. La afección le había comenzado tras haber sido intervenido quirúrgica­mente. Se agravaba sobre todo cuando había hecho esfuer­zos físicos. Sentía vértigo, dolor en la cintura y espalda, sus miembros eran hipotróficos y débiles, su orina era clara y su defecación normal, tenía el rostro pálido, el cuerpo de la len­gua de color rojizo, saburra delgada, blanca y resbaladiza y pulso resbaloso y débil.
Diagnóstico: Incontinencia urinaria. Diagnóstico según la me­dicina occidental:
Orificio urinario posterior distendido. Se la aplicaron acupuntu­ra, tomando como puntos principales el guanyuan y qihai y, como puntos auxiliares, el guilai (E. 29), yinlian (H. 11), wuli del fémur (H. 10) y qugu (Ren. 2). Se adoptó el método pro­ductor de sensación de calor, retirando la aguja tras 5′ de aplicación. La paciente se curó al cabo de 5 sesiones de esta terapia. El médico la visitó durante 1 año, encontrando que la afección no había recidivado.
Explicaciones adicionales:
1. La acupuntura y la moxibustión pueden surtir efectos consi­derablemente buenos para tratar la incontinencia urinaria, pero son adecuadas principalmente para la incontinencia funcional. No tienen eficacia para la incontinencia derivada de la lesión del esfínter del conducto urinario o derivada de la lesión de los nervios de la medula espinal. Tanto para los casos de tipo verdadero y los de tipo falso como para los de tipo de stress, es preciso investigar hasta donde sea posible los factores causantes. Mientras se da el tratamiento con acupuntura y moxibustión, conviene introducir en combinación operaciones quirúrgicas para los casos apropiados, o utilizar adicionalmen-te otras terapias teniendo en cuenta los factores causantes. 2. Además de la acupuntura, la moxibustión y la electropuntu­ra, otras terapias en los puntos acupunturales, tales como auriculopuntura, punción con agujas “flor de ciruelo”, inyección en los puntos acupunturales, magnetoterapia y laserterapia en estos puntos, también pueden producir ciertos efectos para esta afección y ser combinadas en su tratamiento. Para los pacientes que requieren de un largo tiempo de tratamiento o necesitan consolidar el efecto, se puede, además, recurrir a la implantación subcutánea de agujas, o enseñarles la autoapli-cación de moxibustión y digitopuntura.

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