ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR Y SECUELA

octubre 20, 2009

Esta incluye la encefalorragia, la hemorragia de la cavidad subaracnoidea,’ la formación de trombosis cerebral, el embo­lismo cerebral, el espasmo de vasos sanguíneos, etc. Clíni­camente se manifiesta por casos de alta incidencia y casos agudos y graves. Su característica común estriba en el surgi­miento rápido y violento de la enfermedad, generalmente brusca, con un estado morboso frecuentemente peligroso y grave. Transcurrida la etapa aguda, suele dejar secuelas tales como hemiplejia, afasia, etc., en distinto grado, en conformi­dad con la ubicación de los focos patológicos y con el grado de enfermedad. La medicina tradicional china denomina esta afección, de modo genérico, como “golpe de viento” o “muerte del centro”, “pérdida suprema de la conciencia” o “marchita­miento parcial”, etc.

TRATAMIENTO
1) Método: Se aplica acupuntura con agujas filiformes.
Prescripción:
a) Etapa aguda de la “muerte del centro”:
1. Síndrome de “cierre”: Shuigou (Du. 26), shixuan (Extra.), neiguan, shenmen, hegu y quchi.
2. Síndrome de “colapso”: Shenque, qihai, guanyuan y dadun (H. 1).
b) Etapa de convalecencia y secuela:
1. Afasia: Yamen (Du. 15), lianquan (Ren. 23), hegu y fengchi.
2. Parálisis total de los miembros superiores o su dificultad en flexionarse: Jianyu (IG 15), jianliao (SJ 14), quchi, waiguan, zhongzhu de la mano y hegu.
3. Parálisis total de los miembros inferiores o su dificultad en flexionarse para ponerse en pie: Huantiao, fengshi, yangling-quan, zusanli, kunlun (V. 60), qiuxu (Vb 40), kaichong y yinbai (B. 1).
4. Incontinencia urinaria: Guanyuan, zhongji, sanyinjiao y taixi.
5. Parálisis facial de carácter central: Xiaguan (E. 7), jiache y dicang.
Explicación: Síndrome de “cierre” por el golpe del viente dado en las vísceras y los órganos:
El tratamiento se centra en abrir estas vísceras y órganos, desterrar el calor y bajar la energía. Para la acupuntura se adopta el método dispersante para dar estímulo poderoso, o bien se da estímulo liviano sin retener las agujas de acuerdo al estado morboso. Síndrome de “colapso”:
La terapia se concentra en regresar el yang y eliminar el co­lapso. La acupuntura recurre al método tonificante. Para el caso cuyo yang tiende a colapsarse se aplica la moxibustión. Secuela derivada del golpe de viento dado en los canales y colaterales o en las vísceras y órganos: Conviene despejar los canales y colaterales y canalizar la energía y la sangre. La acupuntura ofrece estímulo poderoso o mediano. Pero también puede ser de tonificación y dispersión simultáneas o parejas.
Para la etapa aguda es aconsejable tomar pocos puntos, pero eficaces y, por lo general, 2-3, y en caso de ser necesario pueden ser 5-6 puntos. En lo concerniente a la etapa de con­valecencia o a la secuela, es permisible escoger, por lo co­mún, 6-10 puntos al tenor del estado clínico. Durante la etapa aguda se ofrece 1 sesión de acupuntura por día y, durante la convalecencia o para la secuela, se da 1 sesión en días alter­nativos. Las agujas quedan insertas 20-30′. Experiencias clíni­cas: La acupuntura y moxibustión para el tratamiento de la enfermedad cerebrovascular datan de larga historia. Su apli­cación tiene anotaciones pormenorizadas ya en Nei Jin (Ca­non de Medicina Interna), Jia Yi Jin (Cánones A y B de Medi­cina Interna) y otras obras de medicina antiguas. En las épo­cas posteriores fue explicada, sin excepción, en los tratados de acupuntura y moxibustión. Durante la dinastía Qing (1644­1911 n.e.) el tratamiento con estas terapias fue llegando a la perfección y adquiriendo experiencias todavía más ricas. Lo que es más, el “golpe de viento” fue distinguido en 4 tipos: “el del meridiano”, “el del colateral”, “el de la víscera” y “el del órgano”, lo cual aún detenta importancia práctica hasta nues­tra época en calidad de orientación para el tratamiento clínico basado en la diferenciación de los síntomas. En años recientes, conforme la electropuntura, la craneopun-tura y otras nuevas técnicas han venido emergiendo y des­arrollándose y el efecto del tratamiento clínico ha sido elevado. Además, procediendo en estrecha combinación con la obser­vación clínica y tomando como índices el electroencefalogra­ma, el reoencefalograma y el electromiograma, se ha estudia­do la acción de la acupuntura sobre ciertos mecanismos de esta enfermedad.
Para la etapa aguda el tratamiento clínico combina general­mente la medicina china con la occidental. Al paciente de encefalorragia es preciso medirle la presión sanguínea en todo momento en el transcurso de acupuntura. Si esta presión sube visiblemente, hay que manejar las agujas con prudencia y, cuando es necesario, se puede suspender la acupuntura. Según datos recientes de China y otros países, la mortalidad por la encefalorragia sigue siendo alta, comúnmente de 40­76,5%, y como máximo llega al 97%. Pero en este país tene­mos un ejemplo diferente, compuesto de 48 pacientes de encefalorragia tratados mediante la combinación de la medici­na china con la occidental y por medio del concurso simultá­neo de la acupuntura y medicamentos, de quienes murieron solamente 19, alcanzando la eficacia a más del 60%. Otro ejemplo lo constituyen 320 casos de cerebrovasculares is­quémicos tratados con la acupuntura y moxibustión auxiliadas de medicamentos destinados a dinamizar la sangre y disipar el éstasis, obteniéndose también buenos resultados, con una eficacia de alrededor de 90%. Tanto la acupuntura como la moxibustión ocupan un importante sitial en el tratamiento para la etapa de convalecencia y la secuela de la enfermedad ce-rebrovascular, y para el propósito es permisible adoptar una sola terapia dada en los puntos o utilizar varios métodos en combinación. Ambos métodos sirven para obtener determina­dos efectos.
Se recurrió a la acupuntura como terapia predominante para atender a 361 pacientes de esta afección. Eran 240 hombres y 121 mujeres. Sus edades eran de 33-78 años, y 299 de ellos, más de 50 años. La enfermedad había durado 1-6 días en 104 casos, 7-15 días en 95 casos, 16-30 días en 69 casos, 3 1-60 días en 40, 61-90 días en 16, y más de 91 días en 37. De entre los pacientes había 361 casos de hemiplejia, 56 de des­orientación, 148 de lalopatía y 38 de incontinencia tanto de orina como de defecación.
Método de tratamiento prescrito: Acupuntura para todos los pacientes. Por lo general, se elegía cada vez 5-8 puntos. Para el paciente de salud delicada convenía escoger pocos puntos, los cuales eran, habitualmente, 2-3. Para el paciente de hiper­tensión sanguínea que se encontraba en la etapa aguda, tam­poco convenía tomar muchos puntos, y se aconsejaba aplicar­le el método de estímulo débil. Para la secuela de un estado morboso prolongado era menester adoptar el método de estí­mulo poderoso o mediano. En cada sesión las agujas perma­necían insertas durante 10-20′.
Resultados del tratamiento en los 361 pacientes: Curación en lo fundamental (recuperación básicamente total de la función de los miembros, autoeficiencia en comer y vestirse, lenguaje inteligible y capacidad de desempeñar algunas tareas livia­nas), 158, un 43,8%; efecto notable (recuperación de la mayor parte de la función de los miembros, autoeficiencia básica en comer y vestirse, capacidad de caminar con un bastón, len­guaje inteligible o todavía no muy inteligible), 62, un 17,2%; mejoramiento (recuperación parcial de la función de los miem­bros, necesidad de ayuda para comer, vestirse y moverse, o lenguaje difícil y no inteligible), 121, un 33,5%; y efecto nulo (no mejoramiento de los síntomas luego de 70 días de trata­miento), 20, incluyendo 4 casos de muerte. La eficacia total fue de 94,5%.
A través de la observación clínica el autor entiende que la acupuntura aplicada a esta enfermedad tanto en la etapa aguda como en la etapa de convalecencia produce efectos relativamente buenos. La práctica ha demostrado que, cuanto antes es el tratamiento, tanto mejor resulta el pronóstico. En cuestión de la recuperación de la parálisis de los miembros, los inferiores se recobran, en general, más rápido que los superiores.
Caso registrado: Paciente Guo, masculino, 65 años de edad. Recibió la primera sesión médica el 18 de febrero de 1980. Narró que una mañana cinco días atrás, luego de levantarse, sintió los miembros superior e inferior del lado izquierdo caren­tes de fuerza y difíciles de mover, sobre todo el miembro infe­rior. No podía bajarse de la cama para caminar, tenía dificultad para estar sentado, no podía sostener las cosas con la mano izquierda y, además, le dolía la cabeza y sufría estreñimiento. Examen: Tensión muscular aumentada de la extremidad supe­rior izquierda, diferencia de fuerza prensil entre ambas manos, signo de Hoffmann’s positivo en el lado izquierdo, hiperreflexia rotuliana izquierda, reflejo normal de Aquiles, signo de Babins-ki’s negativo, pulso vacío y similar a una cuerda, presión san­guínea de 160/100 mmHg. saburra delgada y blanquecina.
Diagnóstico: Trombosis cerebral (golpe de viento en el meri­diano). Tratamiento: canalizar el viento y despejar los colatera­les. Selección de puntos: neiguan (par), futu del fémur, jianyu, quchi, hegu, zhibian y sanyinjiao, todos del lado izquierdo. La sensación acupuntural producida en el paciente se transmitió hasta los extremos de los miembros. Fue un estímulo podero­so, sin retener las agujas. Al cabo de 8 sesiones de acupuntu­ra aplicadas en 16 días, el paciente se recuperó básicamente de la hemiplejia izquierda, teniendo la presión sanguínea de
130/90/mmHg.

2) Método: Se aplica craneopuntura.
Prescripción: Área motriz, área sensorial, área motriz-sensorial del pie, área de lenguaje y área de uso.
Explicación: Se usa agujas filiformes N.° 26, de 1,5 cun de largo. Se inserta la aguja horizontalmente 1,2-1,5 cun, se continúa rotándola durante 3-5′ (el giro tiene un ángulo menor de 180 grados y una frecuencia superior a las 200 veces por minuto) y se deja la aguja inserta por 15-30′. Es 1 sesión al día, 10-15 sesiones forman 1 curso de tratamiento, y se inte­rrumpe la acupuntura por 10 días entre un curso y otro.
Experiencias clínicas: A partir de 1971, la mencionada tera­pia aplicada en diversas partes de China ha obtenido invaria­blemente resultados bastante satisfactorios para el tratamiento del accidente cerebrovascular y sus secuelas. Como ejemplo, ha sido tratado un total de 1.218 casos de esta afección y se ha adquirido una eficacia total que va del 80­95%. De los 935 casos de trombosis cerebral y secuela que había entre ellos, 280 fueron básicamente curados, un 29,9%; 595 mejoraron en distinto grado, un 63,6%; y 60 no respondie­ron al efecto, un 6,5%. La eficacia total fue de 93,5%. De los 248 casos de secuela de encefalorragia, 4 fueron curados en lo fundamental, un 17,7%; 180 mejoraron, un 72,6%; y 24 no cedieron al tratamiento, un 9,7%. La eficacia total llegó al 90,3%. Y de los 35 casos de embolismo cerebral y secuela, 5 curaron en lo básico, 26 mejoraron y 4 no mejoraron. La efica­cia total alcanzó el 8 8,6%.
Para escoger el área de estímulo destinado a tratar esta en­fermedad, la craneopuntura tiene su principio general basado en la fisiología anatómica del encéfalo. Preferentemente, se inserta en el área de proyección de la corteza cerebral del lado opuesto (lado sano), y se punciona menos en el lado enfermo. En términos concretos, sin embargo, se debe elegir áreas de estímulo distintas, acorde a las manifestaciones clínicas. Para la hemiplejia, como por ejemplo, se aconseja puncionar en el área motriz. Las experiencias demuestran que el hemi-pléjico recupera relativamente rápido la función de las articula­ciones mayores de los miembros superiores e inferiores, pero que tarda en recuperar el movimiento de las manos y los pies. Por esta razón, es preciso tomar en la etapa inicial el sitio ubicado arriba de los dos tercios del área motriz, o sea, el área de proyección correspondiente a la localización de las manos y los pies, lo cual favorece la recuperación de la función de movimiento de las manos y los pies en la etapa inicial. En algunos pacientes quienes han recobrado básicamente la función motriz de los miembros suele restar la apraxia parcial (por ejemplo, los dedos de la mano se mueven normal, mas no pueden trabajar técnicamente como para desabrochar un botón, destapar una botella, remover la tapita de un estilógra­fo, etc.). Para entonces es necesario tomar como principal el área de uso en provecho de la aplicación de estimulación. En cuanto a la lalopa-tía, se escoge áreas diferentes conforme a la índole de la enfer­medad. Para la afasia de carácter motor, a modo de ejemplo, se toma por principal el área   facial motriz (sitio abajo de los dos quintos del área mo­triz); para la afasia nominal se elige co­mo principal el área de lenguaje 2; y para la afasia sensorial, el área de lenguaje 3. En fin, para cualquier tipo  de  afasia se permite usar en forma combinada las tres áreas, lo cual ayuda a elevar el efecto tera­péutico.
Citando como otro ejemplo la disuria o incontinencia urinaria, se toma por principal el área motriz-sensorial correspon­diente al pie para la aplicación de estímu­lo. Ordinariamente, se hace ingresar 2 agu­jas a un tiempo, una hacia adelante y la otra hacia atrás, pro­cedimiento éste que facilita la rotación simultánea de ellas con ambas manos. En síntesis, para la aplicación de cranepuntura a esta enfermedad se punciona cada vez con 3-5 agujas en el lado sano y 1-2 agujas en el lado enfermo y se las rota simultáneamente con las dos manos. El uso de una mayor magnitud de estímulo constituye una importante condición para lograr buen efecto terapéutico. Este efecto resulta mejor en los pacientes de corta evolución, o casos leves, que tienen menos edad y que carecen de complicaciones. En el curso de tratamiento, la enfermedad mejora relativamente rápida durante el primer curso de tratamiento, pero después lo hace lentamente. Por lo común, se necesita 2 ó más cursos de tratamiento y, como promedio, 3-4 cursos. En otra información fueron reportados 209 casos de accidente cerebrovascular y secuela atendidos con craneopuntura eléc­trica. Para el trastorno de movimiento, la acupuntura se da en el sitio ubicado arriba de 1-2 quintos del área motriz del lado opuesto, así como en el área sensorial del pie; para el trastorno de lenguaje, las áreas de lenguaje 1 y 2; y para el trastorno sen­sorial, el área senso­rial del lado opuesto. Internadas las agujas, éstas eran conecta­das con un aparato de electropuntura, dotada de una fre­cuencia de corriente de 300-500 veces por minuto. Primero se usaba ondas conti­nuas durante 10′ y luego se las cambia­ba por ondas intermi­tentes o compactas-ralas. La intensidad de corriente eléctrica tenía por límite la tolerancia del pacien­te. Era 1 sesión cada día o cada dos días, y 1 curso de tratamien­to constaba de 10 sesiones. El trata­miento totalizó 5 cursos.
Resultados del trata­miento: Curación clínica (lenguaje fluido y normalización de la fuerza muscular y la función de movimien­to de los miembros paralizados), 58 ca­sos, un 27,8%; efecto notable, 85 casos, un 40,7%; mejora­miento, 49 casos, un 23,4%; y efecto nulo, 17 casos, un 8,1%. Eficacia total: 91,9%.
He ahí otra información. Se dio tratamiento con la craneopuntura eléctrica y el uso de agujas filiformes a 207 casos de secuela de esta afección. La primera terapia adoptó igual método que el que acabamos de exponer, mientras la segun­da tomó como principales los puntos de los meridianos yang-ming de la mano y del pie y los del meridiano de la vejiga taiyang del pie en combinación con los de los meridianos shaoyang de la mano y del pie, usados cada vez 2-4 puntos. Luego de adentrarse las agujas, se adoptaba el método de tonificación, y aquéllas eran sacadas después de llegada la energía mediante su rotación.
Resultados del tratamiento: Curación clínica, 37 casos, un 17,9%; efecto notable, 123 casos, un 59,4%; mejoramiento, 38 casos, un 18,3%; y efecto nulo, 9 casos, un 4,4%. La eficacia total fue de 95,6%. Explicaciones adicionales: La enfermedad cere-brovascular se ob­serva con mayor frecuencia en las personas de edad avanzada y tiene en ellas la más elevada tasa de mortalidad. Según estadísticas de los departamen­tos interesados, ocupa el primer puesto entre las causas de muerte con respecto a estas personas. Es por esto que en la etapa inicial de enferme­dad es imprescindi­ble prestar servicios de socorro como medida primordial y aplicar como tera­pias auxiliares la acupuntura y moxi-bustión en forma selectiva, teniendo en consideración los síntomas; y en la etapa de convale­cencia se debe tomar como principal el tratamiento multi-terapéutico, inclu­yendo la acupuntura y moxibustión como dos de sus compo­nentes. Con respec­to  a  la secuela, como métodos predominantes se puede hacer uso de la acu­puntura, moxibustión, electropuntura, aplicación de agujas “flor de ciruelo”, auriculopuntura, craneopuntura e inyección en los puntos. Al mismo tiempo, el enfermo ha de practicar ejercicios funcionales. Por lo general, todo esto permite a una parte de los pacientes recuperarse por completo, en tanto que la mayo­ría de ellos pueden beneficiarse del efecto terapéutico en mayor o menor grado.

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